lunes, 20 de febrero de 2012

viernes, 17 de febrero de 2012

To be continued...

La religión en el mundo occidental se está enfrentando a sus últimos días como la conocemos. Las personas que se mantienen firmes en su fe o son de edad avanzada, o de conocimientos limitados por causas u origenes diversos.
En Estados Unidos, inevitable referente para cuestiones sociales, la religión se mantiene aun arraigada en sectores cerrados de la población. Predomina el cristianismo en el centro del país, en estados suburbanos mayoritariamente blancos y conservadores. No hace falta decir que esta misma población arrastra desde hace mucho tiempo varias deficiencias cognitivas relacionadas a temas sociales, como la postura armamentista y racista de la supremacía blanca. O la falta absoluta de interés por saber lo que pasa en el mundo más allá de estados unidos. Una ignorancia elegida.
En el medio oriente, como en casi todas partes, poco a poco las religiones van perdiendo terreno a favor de la ciencia y la tecnología, esto sustentado sobre todo por la disponibilidad del conocimiento a través de las redes informáticas.
Parece como si vinculado al progreso y al desarrollo tecnológico estuviera la pérdida de la necesidad de una doctrina espiritual. El contacto con la totalidad de la humanidad a través de una red, de forma inmediata, presenta una cantidad infinita de ideas y respuestas que un líder espiritual comunitario encontraría imposible ofrecer.
Creo que la última frontera explotable para una organización con perfil espiritual es la inevitabilidad de la muerte. Como ejemplo, creo que gran parte de lo que confiere credibilidad al budismo son sus enseñanzas en lo referente al momento de la muerte y los métodos que ofrece para que el practicante se encuentre preparado cuando le llegue la hora.
Al irse disolviendo, o desplazando, la postura predominantemente religiosa acerca de la muerte, inculcada a la mayoría desde la infancia, empezarán a surgir otras opiniones, otras formas de entender ese momento, y sus consecuencias (o la falta de ellas).
En un panorama así, puedo imaginar una sociedad con un desarrollado sentido de la evolución y con conocimiento de la realidad cósmica de la existencia. Individuos que desde muy jóvenes advirtieran la posibilidad de una existencia prácticamente intrascendente y por lo tanto, libre. Una sociedad que pudiera tener una postura ante la muerte más libre y dinámica, desprovista de connotaciones morales sin sentido. Individuos responsables de las condiciones de su propia existencia, libres de elegir un camino, con todo y el final.

martes, 7 de febrero de 2012

A man escaped.

La realidad en la que existimos se nos presenta a menudo como un sistema complejo de retos y adversidades que de ir venciendo nos llevará eventualmente al éxito -o el reconocimiento- y en última instancia a la felicidad. El método educativo está diseñado para enseñarle a las personas cómo funcionan los diferentes sistemas actuales, y entre mayor sea el conocimiento de esos sistemas, más posibilidades tendrá un individuo de superarlos, o de contribuir a mejorarlos.
Creo que una metáfora para este sistema de aprendizaje y superación de dificultades es la situacion a la que se enfrenta un reo que desea escapar. La carcel está repleta de rutinas y procesos repetitivos, que de estudiarse a detalle, a veces revelan imperfecciones. Las oportunidades surgen en la forma de estos pequeños descubrimientos y saberlos aprovechar en el mejor momento.
No resulta tan agradable la comparación entre esta realidad y la de una prisión de la cual hay que escapar para ser feliz, pero creo que en cierto nivel así resulta. Y más considerando que fuimos educados para ver la vida como una lucha continua contra un sistema que más que ser una herramienta, a menudo resulta el peor de los enemigos.

miércoles, 18 de enero de 2012

Caifanes lo dijo.

Hace rato, a raíz de una fotografía en blanco y negro, tomada con el obturador abierto, se me ocurrió una idea, una definición de esta existencia desde una perspectiva distinta.
El cine como lo conocemos funciona a raíz de 24 imágenes por segundo, mientras que el ojo humano capta mucha más información, y lo hace de forma continua. Esta es una percepción del tiempo bastante instantánea en lo que a un humano respecta, sin embargo hay organismos funcionando a velocidades tan altas que son imperceptibles para el ojo humano, y más aún fenómenos físicos que existen por fracciones de milésimas y millonésimas de segundo solo observables a través de aparatos muy sofisticados.
Si imagináramos un punto de vista que existiera dentro de una fracción de tiempo como estas, es decir, un observador cuya existencia durara tan solo algunos nano o picosegundos, el mundo parecería un lugar inmóvil, con reglas algo distintas a las que nosotros conocemos.
Pero, si, por el contrario, imaginamos la perspectiva de “alguien” para quien un segundo dura años, o siglos, entonces la humanidad solo aparecería como una especie de humo, con concentraciones más altas en las ciudades más pobladas, con trazas lineales de colores en las carreteras, y nuestras vidas serían solo significativas en relación a los recorridos que hicimos.
Si pensamos que la existencia humana es insignificante en comparación a la duración de los ciclos y la escala del universo, entonces creo que podríamos hablar de la humanidad como una mancha, una nube, que crece y casi de inmediato desaparece. Nuestras vidas, sombras que duran solo un instante.